Mi compromiso es construir tazas complejas sensorialmente y completas éticamente.

Cafeólogo®

Soy una persona con quien puedes hablar, curiosear, aprender y compartir sobre el café. No importa si eres novato o si tienes muchos años de experiencia y eres experto, diálogo es diálogo, nada supera el encuentro de las personas en torno a lo que nos apasiona.

Cafeólogo® es también el nombre, la filosofía, el símbolo y la marca que expresan mi personal forma de investigar y compartir el café en todos sus momentos y manifestaciones.

El café es un centro, del que parten y en el que convergen la ciencia, la técnica, la filosofía, el arte, la hospitalidad, la ética, el medio ambiente, los negocios, las culturas, y quienes hemos decidido dedicarnos a él nos encontramos en el mejor de los escenarios posibles.

Durante años me formé en dos ciencias que son mi punto de apoyo para acercarme al café: la medicina y la filosofía. Gracias a la medicina todos los aspectos biológicos, botánicos, fisiológicos, de química de alimentos e incluso agronómicos me resultan asequibles y fascinantes. La filosofía ha sido mi gran aliada: distinguir lo esencial de lo accidental, razonar y comprender de forma lógica y analítica el café.

Mi misión es construir un puente, comunicar, articular a todos los actores y las muchas decisiones y acciones que construyen el café para lograr desde lo ordinario resultados extraordinarios.

Construir tazas complejas sensorialmente significa un compromiso con la calidad; construir tazas completas éticamente es un compromiso con las personas. No concibo una sin la otra. No es fácil lograr ambas.

 


Jesús Salazar

Nací en tierra de café, me formé en la medicina y la filosofía, fui escritor, editor y profesor universitario, pero fue hasta volver a mi propia tierra cuando re descubrí la que sería mi vocación: el café. Desde entonces todos los días investigo, experimento, pruebo, actúo, dialogo y vuelvo a explorar con ojos de científico y espíritu de viajero la singularidad que hace del café mi pasión de vida. He tenido la oportunidad de viajar, conocer orígenes y caficultores, aprender de los más experimentados y disfrutar perfiles de sabor únicos; al mismo tiempo, y como académico, vuelvo siempre a los libros y sus riquezas, al análisis abstracto y la especulación para seguir el hilo de causas que dan origen a una buena taza de café.

No soy un profesional ortodoxo, pero el café tampoco lo es. Para decirlo de otra manera: el café es un tipo de realidad compleja y con mucha personalidad que impide que lo encasillemos en definiciones simplonas y reduccionistas. Sin embargo, el reto es precisamente no hacerlo rebuscado, tratar de encontrar una vía de acceso y un lenguaje que podamos compartir quienes disfrutamos del café, ya sea en la plantación, en sus procesos pos cosecha, en el tueste y la catación o en la preparación final y disfrute de la taza. De alguna forma asumo el reto y el compromiso de investigar, comprender y compartir algunos caminos en el mundo del café.